"EL VERBO DOPAR"
CONJUGADO DE MANERA MÓRBIDA EN TIEMPO PRESENTE


Dr. Francisco Javier Gutiérrez Henao
Médico Farmacólogo y Toxicólogo: Profesor Titular Fundación Universitaria San Martín y Universidad de Antioquia.
Asesor de Investigaciónes, INDEPORTES, Antioquia
El Deporte de altos logros en los últimos años ha estado asociado a la búsqueda de los superatletas capaces de superar todo tipo de marcas, además, los emporios económicos han fijado como estrategia de mercadeo y de publicidad, contratar a deportistas famosos -los héroes del momento- para promocionar productos y ampliar sus ingresos económicos.
 


 

Bajo muchas influencias, los atletas mismos, para no perder sus jugosos contratos recurren a ayudas ergogénicas no lícitas, sin prescripción médica, aumentando artificialmente su rendimiento y atentado contra su integridad moral y física.

Existen en la Historia reciente del Deporte muchos casos de atletas que han sido famosos por resultar positivos en un control antidopage y han visto truncada su vida deportiva con sanciones disciplinarias de toda índole. También han existido casos de deportistas que han fallecido en plena competencia ó posteriormente a ellas, debido a efectos tóxicos de las sustancias dopantes en particular, o como producto de una interacción medicamentosa grave y fatal.

Cómo olvidar la decepción del padre de la medicina (Hipócrates) cuando en el siglo V a.C. describía a los corredores de fondo tomando cocimientos de plantas para aumentar su rendimiento.
Como no recordar ahora el año 1886, cuando la prensa mundial reporta el primer caso de muerte (el galés Linton en la centenaria Burdeos París) ó como a comienzos de siglo XX, los boxeadores famosos de la época utilizaron mezclas mortales: píldoras de estricnina, cafeína, ácido crómico y arsénico.
Como olvidar el triste episodio del Equipo de ciclismo Festina donde Zulle, Virenque, Dufaux, Stephens; que iniciaban el Tour de 1998, fueron expulsados después de encontrar “sustancias prohibidas” en poder del masajista Willy Voegt.

 

Por una seguidilla interminable de sucesos con prácticas nocivas para la salud y de abuso de sustancias en los anales de los juegos olímpicos de San Luis, Londres, Estocolmo, Los Angeles, Berlín, Helsinki, Melbourne y Roma, se origina en Tokio (1964), la oposición del COI al dopaje con los “inolvidables” abanderados del “fair play” Avery Brundage y el príncipe médico Alexander de Merode.

Qué decir del momento actual?, cuando aún por fuera del deporte competitivo, en el deporte recreativo, en los gimnasios, en loa establecimientos escolares, la “plaga” -la epidemia de la Vigorexia- amenaza a miles de personas que sometidas a tratamientos no ortodoxos abusan, mal aconsejados ó por automedicación (uso de sustancias farmacologicamente activas sin prescripción médica) de elementos dopantes nocivos para la salud. Esta adicción patológica a vitaminas, minerales energizantes, estimulantes, hormonas, recuperantes y otras “chichas” traerá a no dudarlo, serias consecuencias: aumento de la morbimortalidad por problemas cardiovasculares, cánceres de hígado, genitales, y osteomusculares, como también insuficiencia renal, enfermedades metabólicas serias (diabetes, osteoporosis, dislipidemias, trastornos de la tiroides), atrofias orgánicas y trastornos cerebrales irreversibles entre otros.

La moda se combina con preocupación; los profesionales de la salud no podemos recomendar prácticas indebidas y malsanas. Sólo podemos llamar la atención sobre los peligros potenciales de algo que se nos está saliendo de las manos, el doping en cualesquiera de sus manifestaciones. Ojo señores dirigentes, entrenadores, masajistas, profesores, padres de familia, deportistas, de todos es el compromiso moral y ético. La actividad física bien programada y asesorada por profesionales idóneos, aumenta no sólo la calidad de vida, sino también, la cantidad de la misma.

Si quiere sentirse vital y útil a la sociedad no conjugue en tiempo alguno el verbo dopar.

COMENTARIOS Y PREGUNTAS
fgutier@epm.net.co

Agradecimientos muy sinceros al Dr. Francisco Javier Gutiérrez por la colaboración que le presta a todos los ciclomontañistas y publico en general al poner sus conocimientos al servicio de todos con este documento.


 
 

 
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